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Cómo conducir con nieve o hielo de forma segura

Fuente / El Motor El País. Fecha noticia: 08/01/21

 

 

 

 

La DGT y la Guardia Civil recomiendan no usar el coche salvo que sea imprescindible. Si es el caso, aquí tiene unos consejos.

Ya lo avisó la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y se ha confirmado que lo peor de la borrasca Filomena, con un sistema frontal asociado muy activo,están siendo las nevadas copiosas en amplias zonas del interior peninsular en cotas bajas (a partir de 500-700 metros).

La DGT y la Guardia Civil recomiendan no conducir con riesgo de nieve o hielo, y advierten de que el 30% de los fallecidos y los heridos hospitalizados se producen durante la temporada invernal. El asfalto resbaladizo, la mala visibilidad, el mal estado del vehículo y las imprudencias o la falta de experiencia del conductor son un cóctel muy peligroso. Si aun así tienes previsto salir a la carretera estos días te aconsejamos que cumplas una serie de recomendaciones básicas para conducir con nieve de forma segura y evitar accidentes de tráfico o quedarte atrapado en la carretera.

Usar marchas largas

El primer consejo, aparte de reducir la velocidad, es usar lo menos posible el cambio de marchas y circular siempre con la marcha más larga posible (5ª mejor que 4ª, y 4ª mejor que 3ª) para no perder adherencia al traccionar. Si tienes un coche automático debes activar el modo ‘Snow’ (Nieve) o ‘Winter’ (Invierno), ya que éstos mejoran el control de la tracción y brindan más estabilidad sobre el asfalto resbaladizo, ya sea por lluvia, nieve o hielo. En caso de estar descendiendo un puerto de montaña, lo mejor es colocar una marcha más corta para que el motor retenga el vehículo. Para subir pendientes, en cambio, vuelve a utilizar la marcha más larga posible para no patinar sobre la nieve. Y al arrancar es conveniente hacerlo en segunda siempre que sea posible.

Aumentar la distancia de seguridad

En caso de lluvia, niebla, hielo o nieve existe más riesgo de sufrir un accidente, por lo que es fundamental aumentar la distancia de seguridad para poder reaccionar ante cualquier imprevisto o situación de peligro. Puede que nuestro tiempo de reacción sea el mismo que en un día soleado, pero necesitaremos más espacio porque el coche no frenará con la misma rapidez y precisión si el asfalto está resbaladizo. También se desaconseja adelantar, ya que los giros bruscos y cambios repentinos de velocidad harán que los neumáticos pierdan agarre.

Pisar el freno con suavidad

Otra de las claves para conducir con nieve consiste en detener el coche usando el freno motor. Si tienes que pisar el pedal del freno hazlo con delicadeza, no lo hagas a fondo ni de manera brusca, ya que las ruedas podrían bloquearse y patinar sobre el asfalto resbaladizo. Ten en cuenta también que con la humedad las pastillas de freno suelen perder eficacia y recuerda que, si frenas con las ruedas giradas, aumentan las probabilidades de perder el control del coche, por lo que es mejor frenar con las ruedas rectas. En caso de derrape, no pierdas la calma y evita el impulso de corregir la trayectoria. Quita el pie del acelerador y mantén la trayectoria corrigiendo con movimientos suaves del volante.

Evitar las maniobras bruscas

Evita por todos los medios los volantazos y cambios bruscos de dirección, ya que pueden hacerte perder el control del vehículo. Cuantos menos movimientos rápidos hagamos, mejor se comportará el coche. Circula siempre por las rodadas de otros vehículos y recuerda, de nuevo, que es mejor conducir con marchas largas para que las ruedas patinen lo menos posible. En las curvas no debes girar excesivamente el volante, ya que podrías sufrir un subviraje: las ruedas delanteras perderán adherencia y comenzarán a derrapar. Cuando inicies la marcha no aceleres y suelta suavemente el pie del embrague.

Conducir con las luces encendidas

En invierno suele disminuir la visibilidad, sobre todo cuando nieva. En ese caso debes llevar las luces encendidas aunque sea de día. Para eso sirven, precisamente, las luces diurnas. Además de mejorar la visibilidad y detectar las placas de hielo con mayor facilidad, también serás más visible para el resto de los conductores. El RACE recomienda revisar la regulación de las luces para aprovechar al máximo la parábola luminosa que crean sin deslumbrar a los demás conductores.

Aumentar el número de paradas

El RACE recuerda que la conducción en invierno produce mayor tensión y aumenta la fatiga, por lo que debemos parar con mayor frecuencia para hidratarnos e incluso estirar las piernas, especialmente en viajes largos. Las paradas en las estaciones de servicio también nos permitirán consultar las previsiones del tiempo y recabar información sobre el estado de las carreteras por donde tenemos previsto pasar. Es el momento perfecto para decidir si es mejor continuar el viaje, esperar que pase la nevada o cambiar de ruta.

Usar neumáticos en el habitáculo

Otro consejo muy útil es viajar con una temperatura de 21 grados, aproximadamente, en el interior del coche. Una temperatura más alta empañará los cristales y puede provocar somnolencia al volante. Recuerda que la mayoría de coches disponen de un botón en la consola central para desempañar los cristales con rapidez. Se debe conducir con ropa cómoda y que no impida al cinturón de seguridad funcionar correctamente.

Poner las cadenas

Cuando ya han caído los primeros copos de nieve y la calzada comienza a cubrirse es imprescindible detenerse para colocar las cadenas (siempre en las ruedas motrices), ya que la vía puede cubrirse en cuestión de segundos y volverse muy resbaladiza. Si es posible, se aconseja adelantarse a la nevada y colocarlas antes de salir de casa para no tener que detenerse en medio de la vía a ponerlas. Existen diferentes tipos de cadenas, aunque las más comunes son las metálicas (más duraderas, económicas y eficaces) y las textiles (de fácil montaje y ocupan poco espacio).