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Golf GTi, 45 años del compacto deportivo por excelencia

Fuente: El Confidencial. Fecha noticia: 07/05/21

Esta nueva generación, la octava, de un modelo que se lanzó en 1976 y sigue siendo la referencia

Como ya es una tradición, tras el lanzamiento de una nueva generación del Volkswagen Golf, y ya vamos por la octava, unos meses después aparece la variante GTi de enfoque más deportivo. Nuevamente, con el Golf de octava generación actualmente a la venta, se ha mantenido esa tradición del concepto del vehículo GTi que la marca alemana puso en marcha en el año 1976. Aquel modelo lanzado en 1976, con su clásico color rojo, marcó el futuro de los modelos compactos deportivos que pronto siguieron el resto de fabricantes y que llegó a crear un tipo de vehículo propio. Se trata de un modelo de dimensiones compactas, similar al resto de la gama, pero con una serie de diferencias importantes que marcan ese carácter genético diferente. Por supuesto, su motor, más potente que en el resto de la gama, pero también una suspensiones más firmes, la inclusión del chasis activo y de unas suspensiones ajustables que permiten conseguir el máximo dinamismo de un vehículo. No hay una gran diferencia entre el Golf GTi de la anterior generación y el actual. Si hablamos de un Golf normal, un gasolina o un híbrido, el nuevo Golf de octava generación ha mejorado mucho en su comportamiento dinámico. El nuevo es más rápido en curva y más ágil en todo tipo de terrenos, con un comportamiento en carreteras de curvas excelente. Pues bien, con esta versión GTi, por supuesto se ha ganado con respecto al anterior, se ha mejorado en dinamismo, se ha logrado aumentar su velocidad de paso por curva, pero las diferencias son mucho más pequeñas que las que hay entre un Golf de séptima generación y uno de la generación actual.

La razón es que el GTi de la anterior generación ya era magnífico en todos los aspectos, con un comportamiento dinámico ya muy difícil de superar, en un tipo de coche como el de este compacto deportivo. Ahora, incluye una suspensiones aún más firmes y también su chasis activo ofrece más opciones de regulación de su dureza. Pero solo son detalles que se aprecian cuando se quiere buscar los límites del coche, pero en general son poco apreciables para una utilización más racional. En cuanto a su mecánica, también hay pocas diferencias respecto al anterior Golf GTi. Antes se ofrecían dos variantes con 230 y 245 caballos, mientras que en el nuevo el punto de partida son los 245 caballos. Eso sí, está disponible con las dos opciones de cambio: uno manual de seis marchas y el DSG de doble embrague de siete marchas, que es el que hemos podido probar en esta ocasión. Un cambio que combina a la perfección una conducción más cómoda en el uso diario, en los atascos, pero que al usarlo en modo deportivo es casi como el manual.

Su comportamiento dinámico es excelente en todo tipo de trazados. Precisamente, yo destacaría ese hecho, que funciona muy bien en todo tipo de trazados. Es igual que queramos rodar por una autovía o una carretera de primer orden que si tratamos de buscarle los límites en una carretera muy virada y estrecha. Su funcionamiento es siempre el mismo, y se mantiene como una referencia para aquellos que buscan una conducción deportiva. Ese es un tema clave hoy en día en vehículos con un cierto enfoque deportivo como es el caso de este Golf GTi. Y es que se trata de conseguir un uso combinado racional, que permita rodar de manera tranquila y suave, y por ello con consumos un poco más ajustados cuando se trata de circular en un atasco o en una autovía de circunvalación. Pero que al mismo tiempo permita disfrutar cuando se llega a una carretera virada, sin coches y con ganas de disfrutar aunque se debe hacer sin excesos.

El motor que equipa a esta versión tan especial es realmente delicioso en su utilización. Y es que sube de vueltas con rotundidad desde poco más arriba del ralentí. De hecho, su par máximo lo ofrece entre las 1.600 y las 4.600 revoluciones. Y este es un detalle muy importante, ya que empuja por igual en cualquier régimen de giro, siempre que se supere un poco el ralentí. Y esto hace que sea muy fácil de conducir siempre que no se tomen unos riesgos excesivos. Pero les digo que es delicioso porque si se pretende circular tranquilo y estar rodando de la forma más barata podremos circular en ciudad en quinta o sexta marcha con el modo automático y estar rodando por debajo de las 1.800 vueltas. Y todo ello sin tener el más mínimo problema. Y si lo que queremos es disfrutar de verdad al volante, con una conducción un poco más divertida en una carretera poco frecuentada, lo podremos hacer sin problemas.

CONDUCIR AL LÍMTE

Incluso permite una conducción más al límite, la que se puede realizar en un circuito. Es un coche muy noble que avisa con claridad cuando nos estamos pasando y que tiene un magnífico comportamiento y una precisión de su dirección envidiable. Eso sí, para los que quieran un coche con el que rodar al límite quizás hay otros vehículos más adaptados a esta utilización, como podría ser el nuevo Toyota Yaris GR un coche pensado básicamente para la competición. En este caso no se ajusta a ese perfil, el Golf GTi es el coche perfecto para aquellas personas que buscan un vehículo muy ágil, deportivo, con un estilo especial, pero que a cambio están dispuestos a pagar más dinero por él. Porque este GTi es caro. Su precio de partida es de 42.000 euros en el caso de la variante con cambio manual, mientras que este con el DSG sube hasta los 44.200 euros.

He probado muchas versiones del Golf GTI, desde hace unos cuantos años, y sin duda esta es la mejor de todas, la más potente y rápida, la más estable. Pero creo que la diferencia con respecto a la anterior generación es bastante pequeña. Es un coche pensado para disfrutar al volante pero también para disfrutar de la experiencia de conducir un Golf GTi, de su estética y de todo lo que conlleva. Y de viajar rápido, pero sin excesos. Ese frontal, con esa raya roja que atraviesa entre ambos faros, esas míticas siglas GTi y, su trasera con un amplio difusor y sus dos grandes escapes. Y en su interior también es un coche especial por su tapicería, similar a la que empleaba el legendario primer Golf GTi, aunque adaptado a los tiempos modernos. Por ello, está fabricada a partir de botellas de plástico recicladas. O también esos logotipos de GTi repartidos a lo largo del vehículo y que le dan ese toque especial al modelo y le permite mantener la tradición.