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La Unión Europea aprueba 2.900 millones de euros en ayudas para baterías de automoción

Fuente / Motor.es  Fecha noticia: 27/01/21

La Unión Europea quiere que el Viejo Continente gane protagonismo en la carrera hacia la electromovilidad, por lo que ha autorizado 2.900 millones de euros en ayudas para movilizar al sector de las baterías en toda su cadena de valor.

Durante años, China ha llevado la delantera en el desarrollo de la electromovilidad al obligar a los fabricantes de su país a producir y vender vehículos eléctricos para reducir la galopante contaminación atmosférica de sus urbes. Ahora mismo, los fabricantes europeos dependen mucho de China para obtener baterías.

Europa tardó en reaccionar, pero dio un primer paso fundando en 2017 la Alianza Europea de Baterías (en inglés, The European Battery Alliance o EBA) con un ambicioso objetivos: ser líderes mundiales en producción y uso de baterías de forma sostenible medioambientalmente, así como ganar competitividad.

El año siguiente, 2018, la Comisión Europea adoptó el plan de acción estratégico para las baterías. Las partes involucradas son empresas, los Estados miembros y el Banco Europeo de Inversiones. En dicho plan se contemplaban 10 a 20 grandes fábricas de baterías para lidiar con la demanda que habrá en un lustro, y no solo por parte de los automóviles.

Hace poco más de un año, se dio apoyo a un primer proyecto importante de interés común europeo («PIICE») para ayudar en el desarrollo e investigación en la cadena de valor de las baterías. Esto es, desde las materias primas hasta su reciclaje, después de haber sido producidas, utilizadas, reutilizadas, etc.

El diciembre de 2019 se aprobaron 3.200 millones de euros en ayudas proporcionadas por Estados miembros, que permitirían a su vez el desbloqueo de otros 5.000 millones de inversión privada. El origen de los fondos era Alemania, Bélgica, Finlandia, Francia, Italia, Polonia y Suecia.

Hoy se ha anunciado la aprobación de otros 2.900 millones de euros para un segundo proyecto importante de interés común europeo, que movilizará otros 9.000 millones de euros a lo largo de esta década. Los países involucrados esta vez son Alemania, Austria, Bélgica, Croacia, Eslovaquia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Italia, Polonia y Suecia.

La Unión Europea ha establecido unos ambiciosos objetivos de reducción de emisiones para cumplir con los Acuerdos de París. No se puede realizar dicho objetivo sin una cadena de valor que sea segura, circular y sostenible. De hecho, en diciembre de 2020 se propuso modernizar la legislación sobre baterías.

Una de las grandes dudas que rodean a los vehículos eléctricos es qué impacto medioambiental tienen antes de empezar a rodar, y qué va a pasar con las baterías cuando terminen sus vidas útiles. En eso está trabajando la Unión Europea, por lo que no hay que tener tantas dudas: serán sostenibles, de alto rendimiento y seguras, durante toda su vida útil.

Según Maroš Šefčovič, responsable de la Alianza Europea de Baterías, se han previsto más de 300 asociaciones entre actores industriales y científicos y contarán con 150 socios externos. De acuerdo a la Comisión Europea, este proyecto «irá más allá de la tecnología actual» y «se generarán efectos indirectos positivos en toda Europa».

La burocracia europea es lenta, pero estas ayudas van a dar un notable impulso a toda la industria involucrada en baterías. Puede beneficiarse la industria del automóvil en su conjunto, sobre todo teniendo en cuenta que terminaremos esta década con más vehículos nuevos saliendo con baterías de las fábricas que con motorizaciones de combustión interna.

Aún así, hay que poner en contexto también que solo en 2018 se invirtieron en China 21.700 millones de euros -según Transport & Environment- para el desarrollo de vehículos eléctricos. Los dos PIICE suman 20.100 millones de euros entre públicos y privados, a desembolsar hasta el año 2031, eso sí, acotándose a baterías y no a vehículos en su conjunto.

La industria automovilística está invirtiendo sumas astronómicas para que la electromovilidad se acelere en el Viejo Continente. Ha necesitado unos cuantos empujones, como el que ha dado Tesla a la industria en su conjunto en su papel de fabricante de volumen bajo/medio (ya en el entorno de las 500.000 unidades anuales). Mejor tarde que nunca.