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Por qué el coche del futuro llevará un superordenador

Fuente / ABC Motor.  Fecha noticia: 14/01/21

El coche del presente ya es casi un ordenador con ruedas. Pero en los próximos años la computación cobrará aún más importancia en la automoción, y ayudará precisamente a reducir la cada vez mayor complejidad tecnológica de los coches, al reducir los metros de cableado y el número de unidades de control embarcadas en los vehículos.

Bosch asegura que este mercado vale unos 20.000 millones de euros y se prevé que crezca un 15% anual de aquí a 2030. Para atender esta demanda, el fabricante alemán de componentes de automoción ha creado una nueva división, Cross-Domain Computing Solutions, con sus 17.000 empleados, que ha comenzado a operar en enero de 2021. En esta unidad reúne su ingeniería de hardware y software para computadoras, sensores y unidades de control de vehículos para todos los aspectos del vehículo.

«Las computadoras para vehículos son sin duda uno de los mercados del futuro», explica Javier González Pareja, presidente de Bosch España y Portugal. La compañía está desarrollando estas computadoras para asumir las tareas que realizan hoy en día hasta diez unidades de control, para reducir el cableado, el coste y el espacio de instalación. Ya ha obtenido pedidos por valor de varios miles de millones (2.500 millones el año pasado), según desveló Pareja durante un encuentro telemático con medios de comunicación, con motivo del Consumer Electronic Show (CES). Según McKinsey, la participación del software en el valor de un vehículo aumentará del 10 por ciento actual al 30 por ciento en el futuro.

Las computadoras que pueden manejar exigentes funciones de software e ingentes volumenes de datos serán pronto un componente estándar en todos los vehículos, ya sean compactos, berlinas premium o camiones de 40 toneladas, según prevé Bosch. La multinacional alemana está desarrollando computadoras para funciones de cabina y conectividad, para sistemas de asistencia al conductor y conducción automatizada, así como para la propulsión y la electrónica de la carrocería. «Esto significa que será posible concentrar el control de todas las funciones centrales del vehículo en solo unas pocas computadoras centrales de alto rendimiento», explica.

Algunos vehículos cuentan actualmente con más de 100 unidades de control, y este desarrollo permitirá a los fabricantes de automóviles reducir este número de forma importante», cree Bosch.

Una única computadora central será responsable de controlar no solo el movimiento del vehículo, sino también, por ejemplo, la electrónica de la carrocería. Estas computadoras centrales serán entonces aún más potentes: durante los últimos 20 años, la potencia de cálculo de una unidad de control destinada originalmente a la navegación se ha multiplicado por 3.000.

Una computadora moderna de cabina puede controlar no solo las pantallas, el infoentretenimiento y los comandos de voz, sino también las tareas de otros dominios, como ciertas funciones de asistencia. Es decir, servirán para avanzar en la conducción automatizada y autónoma. Preguntado por esta tecnología, Juan Antonio Relaño, Chief Digital Officer de Bosch España, recordó que «existen ya en el mercado soluciones que no se pueden aplicar en Europa por la legislacion». En su opinión, «cada vez vamos a un coche con un grado de automatización mayor», y pronostica que, aunque las últimas previsiones retrasan la llegada de los vehículos autónomos, veremos ejemplos en los proximos años, no en el centro de las ciudades, sino en entorno no muy caóticos, como una ruta estándar de una plataforma logística entre grandes ciudades. Eso probablemente si esté cercano», afirmó.

En este sentido, recordó que Bosch ha desarrollado un código deontológico para sus productos fabricados mediante o con inteligencia artificial (serán el 100% de su oferta en 2025), bajo la premisa de que el ser humano será en todo momento el que tenga el control último de las decisiones.