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Retrofit: así se convierte un coche gasolina o diésel en un eléctrico

Fuente: Autobild. Fecha noticia: 06/05/21

¿Una tendencia pasajera? ¿La salvación para muchos de cara al futuro?¿Qué es el Retrofit? Así se convierte un coche gasolina o diésel en un eléctrico.

Los vehículos de combustión parecen tener los días contados, para muchos. Al menos, si prosperan todas y cada una de las iniciativas aprobadas desde organismos internacionales como la Unión Europea y secundadas por Estados miembros como España.

Pero sea como fuere, la electrificación sí que es el camino, en todas sus formas, que han decidido tomar a corto y medio plazo los fabricantes y las Administraciones: eléctricos puros, híbridos puros, microhíbridos, híbridos enchufables… ¿Y el resto de vehículos con motores térmicos? Entre el museo, el coleccionismo y el achatarramiento, parece que hay una vía intermedia que se empieza a explorar ahora: la conversión a la electricidad.

Se llama ‘retrofit’ (en español, ‘reacondicionamiento’) precisamente a este proceso y quédate con la palabra, porque vas a oír hablar mucho de este concepto. Algunos países como Francia han sido pioneros en contemplar esto; y parece que algunos fabricantes también se están ‘poniendo las pilas’ para participar también de esta ¿prometedora? nueva línea de negocio.

Aunque, como es lógico, esta actividad, a corto plazo, no parece que vaya encaminada a los coches clásicos, sino a modelos más cercanos en el tiempo y de los que haya circulando aún un volumen importante, de tal manera que les salga rentable esa conversión. ¿O sí, dado que los coches históricos tienen otro valor y algunos coleccionistas podrían estar dispuestos a invertir en esto para poder seguir circulando con sus amados compañeros de aventuras?

Quizás, por tanto, a quienes merezca la pena sea aquellos que no necesitan mucha autonomía para grandes viajes, que sus trayectos son más bien cortos, más fáciles de programar, con un uso cotidiano frecuente y por áreas preferentemente urbanas. En definitiva, donde sea pertinente contar con un vehículo así, con una velocidad máxima de unos 90-100 km/h…

Eso sí: hay que tener en cuenta que los parámetros del conjunto podrían varias significativamente. Y que, además, cualquier coche antiguo carece de los elementos de seguridad que ofrecen los coches nuevos. Y los que sí que montaba de fábrica podrían irse quedando obsoletos a medida que el vehículo acumula años de vida útil.

RETROFIT: ASÍ SE CONVIERTE UN COCHE ELÉCTRICO

Pero ¿qué hace falta para ‘apuntarse’ al retrofit y convertir un coche de gasolina o diésel en eléctrico?

  • Elegir coche: lo primero que hay que hacer es elegir un modelo adecuado. Si la inversión es para hacer un uso funcional que sea rentable, es recomendable que sea un urbano o utilitario, puesto que su peso será menor y sus proporciones, más adecuadas para ese uso frecuente por ciudad y alrededores al que aludíamos. 
  • Empresa transformadora: en segundo lugar, hay que buscar una de las pocas empresas transformadoras que van empezando a aparecer. En España hay algunas ya y ciertos fabricantes, como decíamos unas líneas más arriba, están estudiando introducirse en ese posible negocio. La ventaja de esto es que no es una operación que cualquiera pueda hacer en el garaje de casa y la compañía será además la responsable de los trabajos y del buen funcionamiento de tu coche cuando esté transformado. Por contra, las modificaciones serán de tal calado que la marca original se desentenderá de todo, algo que habrá que tener en cuenta en todo momento, especialmente, si el vehículo en cuestión sigue gozando de algún tipo de garantía
  • Motor eléctrico y enchufe: hay que sustituir la mecánica de combustión por otra 100% enchufable, así como sus cables de alta tensión correspondientes y su toma de potencia. Se calcula que para un coche pequeño podría ser suficiente un propulsor de 7 a 15 kW como mínimo. 
  • BaterÍas: pueden ser de litio (las más extendidas actualmente por su capacidad, rligereza y rendimiento), de gel…  Todas ellas suelen ser más recomendables que las de plomo, con las que empezaron a moverse los primeros eléctricos que empezamos a probar en Auto Bild hace más de 15 años, por ejemplo. 
  • Variador: para convertir la electricidad de las baterías al voltaje que requiera el motor. 
  • Homologación: es la parte más delicada y costosa, tanto en trámites burocráticos como en coste económico. En España aún sigue siendo complejo y oneroso homologar cualquier reforma de importancia, así que imagina algo así. 

De momento, tanto si lo haces por tu cuenta como si los trabajos se lo encargas a una empresa especializada es necesario que un laboratorio homologado emita un certificado que te permita obtener un nuevo permiso de circulación (acorde a todas las reformas sufridas) y que pase la ITV, como prueba definitiva de que todo está en orden y el vehículo puede transitar por las vías públicas como otro ‘cero emisiones’ más.