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¿Se puede ir de vacaciones con un coche eléctrico?

Fuente: El País Motor. Fecha noticia: 22/07/21

Los automóviles de cero emisiones cumplen con creces como vehículo del día a día, pero todavía generan dudas al afrontar viajes largos

La presencia de coches eléctricos en las carreteras en cada vez más habitual, pues las marcas se están volcando con la tecnología de cero emisiones y lanzan nuevos modelos al mercado de manera periódica. En esa tesitura, pese a barreras de entrada como un precio más elevado que el de un modelo de combustión o híbrido, cada vez más conductores se animan a dar el paso y hacerse con un vehículo a pilas. Cumplen con creces para los desplazamientos diarios, pero siguen generando dudas a la hora de realizar viajes largos. Es lógico preguntarse, entonces, si se puede ir de vacaciones con un coche eléctrico.


La respuesta a la cuestión es compleja, puesto que hay múltiples factores que considerar, tales como la autonomía del vehículo, la infraestructura de recarga y, también, la mentalidad a la hora de afrontar el viaje.

En los últimos años la nueva generación de automóviles eléctricos ha conseguido un avance notable en cuestiones de alcance, uno de los puntos que más ansiedad genera entre los conductores de este tipo de vehículos. Las baterías han mejorado su densidad energética, reducido su tamaño y peso, y pueden instalarse en bloques de mayores dimensiones en los coches, lo que ha hecho aumentar los rangos de acción de manera sensible.

Muchos de los lanzamientos recientes homologan autonomías de 400 kilómetros o superiores, llegando incluso en casos concretos, como el del BMW iX, a superar los 600, y en el del Mercedes EQS, los 700. Con dicho alcance se cubren muchas de las distancias habituales en un desplazamiento vacacional, pero incluso con estos modelos avanzados es necesario recargar para poder hacer el viaje de vuelta.

Una red insuficiente, pero en crecimiento

Esto lleva al segundo punto clave del asunto: la infraestructura de recarga. En España está creciendo de manera paulatina y ya hay 7.813 puntos de carga públicos. Sin embargo, un vistazo rápido al mapa de Electromaps muestra que la mayoría están dentro o en las cercanías de las ciudades, dejando las principales autopistas y autovías algo desprovistas.

Es por eso que a la hora de afrontar un viaje en coche eléctrico se hace clave la planificación. Para ir de un punto ‘A’ a un punto ‘B’ no vale solo con poner el GPS y arrancar, antes hay que analizar el trayecto y buscar puntos de recarga con una potencia adecuada y que no se desvíen mucho del trazado principal (algo que no siempre es posible).

Además, hay que tener en cuenta que cuando se llegue a una estación, existe la posibilidad de que esta esté averiada, por lo que siempre hay que tener un plan alternativo, o que esté siendo usada por otro conductor. El problema de esto es que, al contrario que un repostaje en la gasolinera, que es bastante rápido, si la mala suerte ha querido que lleguemos poco después de que empiece la carga, con toda seguridad tendremos que estar esperando media hora o incluso una… a la que luego habrá que sumar el tiempo de recarga de nuestro propio vehículo.

Se hace, pues, imperativo, emprender el viaje con otra mentalidad y con mucha paciencia por si las cosas no salen como estaban planificadas.

En el lugar de destino

A la hora de elegir el destino vacacional entran en juego los cálculos sobre la batería restante: si da para volver al punto de recarga empleado en el camino a la ida, no es necesario contar con estaciones en la zona, pero si no es así, es imprescindible que haya posibilidad de cargarlo allí.

Eso, si en el destino no se va a utilizar el coche para nada, pero si durante la estancia se va a emplear para desplazamientos diarios, etc., la necesidad es todavía más acuciante. El lado positivo es que cada vez hay más puntos en la calle, supermercados… pero hay que asegurarse de que haya en la zona a la que vamos a veranear.